jueves, 15 de abril de 2010

Aaron



Estiró su fibroso cuerpo, logrando que le crujieran hasta los huesos del oído, y se levantó perezoso, se miró al espejo.
-Si es que con estos calzoncillos de la bandera británica estoy buenísimo.
Se dijo así mismo, con esa sonrisa picara que siempre ponía cuando bromeaba.
Cogió unos pitillos caídos, tenia que lucir el calzoncillo, una camiseta de Drop Dead con sudadera a juego, estilo béisbol, y salió a la calle, con esa expresión suya de comerse el mundo.
Caminó por la calle hasta la parte dominada por los jóvenes en la ciudad, hacía días que había visto una camiseta que necesitaba, mas o menos, y no quería que se agotase sin tener una en su armario.
Entonces las vio, caminando ha paso rápido, dirigiéndose hacía él, dos chicas, una rubia, con cara de haber llorado, o algo así, “tal vez pueda consolarla..”, y otra, más bajita que la primera, con cara de malas pulgas, y una melena pelirroja enmarcando sus oscuros ojos castaños.
Pasaron a su lado sin ni siquiera mirarlo.
Candy!
Exclamó él con una incipiente sonrisa de sorpresa en los labios, la chica, confusa, se giró en redondo, junto con su amiga.
-Ah, eres tú.
-Bueno antes de que me sigas llamando tu, soy Aarón, pequeña pelirroja.
-Bueno, tú, ahora mismo no estoy de humor para hablar con nadie que no sea ella.
Comentó la chica con un mohín.- Y aunque estuviera de humor, no creo que una conversación contigo valiese la pena.
-Eres el “dulce” más arisco al que jamás me he acercado.
-Adiooos...
Dijo ella reanudando el paso, su amiga le dirigió una mira sorprendida y tras esto siguió sus pasos.
Y él se quedó allí, mirando como se alejaban.
-Sin embargo quiero probarlo...
Murmuró para si.



I love this sweet, is so bitter