viernes, 1 de abril de 2011


Candy caminó sin rumbo, hacía tiempo que había dejado a Cath en casa y se sentía algo perdida. Simplemente se dejó llevar. Levantó los brazos y se imaginó así misma en la cuerda floja, después de todo, toda su vida se basaba en esa sensación. Cerró los ojos e inspiró el aire, que se enfriaba con el paso del día, mientras se dejaba llevar. Su cuerpo se balanceaba, como borracho, y su pelo pelirrojo se perla de diminutas gotas que empezaron a caer con más intensidad, paulatinamente.
El frescor la agradaba, no la importaba mojarse, aquel momento era suyo, nada podía estropearlo, nada ni nadie. Nunca más.
Sin rumbo, sintiéndose libre.
Entonces unos brazos la rodearon y ella se dejo llevar, sólo unos instantes.
-Pequeña pelirroja...- Susurró una voz en su oído. Esa voz.
Abriendo los castaños ojos de golpe se separó de él.
-Tú.
El joven sonrió cansadamente. Se pasó la mano por el cabello negro, como si nada hubiera pasado.
Candy sintió que dos fuerzas tiraban. Una, la conducía irremediablemente hacía él, la otra, la repelía de su lado con la fuerza de una marea. Dio un paso hacía atrás, notando de repente el frío en su cuerpo, empapado por la lluvia.
-Candy.
-No pronuncies mi nombre, no soportó como suena cuando lo pronuncia tu voz.
-Sabes que no es cierto.
-Alejate.
Él dio un paso más hacía delante.
Y ella se giró y salió corriendo.
-¡Candy!
-¡CANDY!
-¡¡¡¡Aléjate de mi, Adam!!!!
Una vez más, perdida, sin rumbo.

NO ME PEGUÉIS POR HABER TARDADO TANTO U.U

lunes, 23 de agosto de 2010

Adam



La resaca sacudía su mente, pero ya formaba parte de su rutina.

Se estiró en movimientos casi rítmicos.
Parpadeó varias veces, notaba los ojos secos.
-Joder.
Masculló a la vez que buscaba una camiseta limpia en su minúsculo, y nada ordenado, apartamento.
Tras encontrar una decente, acompañada por una camisa de leñador y por unos pitillos caídos, se di
ó por satisfecho, ahora sólo tenía que lavarse la cara, espabilarse, y salir a tomar un café en le starbucks de al lado de su casa, o al menos, pedirlo para llevar.
Bajó los escalones del viejo edificio de dos en dos antes de salir a la calle.
Entrando en el establecimiento, se sintió algo confuso, debido a la de gente que había tomando cafés.

“¿Pero que hora es?”.

El reloj de la pared le respondió.
-¡¡Joder!! Si que he madrugado, son las putas once, todavía.
Algunas personas se giraron indignadas.
-¿Qué?, ¿tenéis algún problema? ¿No os follan lo suficiente?
Dijo para escandalizar aún más.
Se acercó a la chica del mostrador.

-Ponme lo de siempre guapa.
- ¿Y lo de siempre es?
-Creo que lo sabes de sobra, un jodido Mocca blanco, no te hagas la tonta.
La chica morena ignor
ó la mala educación de su cliente y siguió poniendo esa sonrisa de los anuncios de McDonalds.
-¿A nombre de?
-
Adam, sabes que no me cambio el nombre, me conoces de sobra
.
-Apréndete tú el mío y yo me aprenderé el tuyo. Bueno señor Adam le llamaremos en cuánto este su pedido, gracias.
-Yo se me le tuyo de sobra...- Dijo mientras se acercaba descaradamente a la plaquita que la chica llevaba en el polo- ... Aimée.
Terminó con una media sonrisa socarrona.

Ella se giró a preparar el Mocca, ignorándole abiertamente.



martes, 13 de julio de 2010

Ensemble



Su rostro se contrajo en una graciosa mueca al notar la claridad de un nuevo día.
Sonrió al recordar el día anterior y se apresuró a agitar la cabeza para salir del atontamiento, “No, Océanne, no es mas que otro idiota y prepotente”.
Se vistió tranquilamente.
“¿Qué libro llevar?, tal vez Dorian Gray, hace mucho que no lo leo.”
Caviló unos instantes antes de coger el libro e irse a desayunar donde siempre.
Una sonrisa.
Paralizada.
-¡¿Qué haces tú otra vez en MI sitio?!
-Buenos días a ti también princesa.
Océanne le dirigió una mirada furibunda.
-Me acosas, “príncipe”.
-Oh, gracias por el piropo. La verdad es que si que tengo parte de sangre real.
-Fuera de mi sitio.
Como para demostrar que no se iba a quitar, él se acomodó aún más y volvió a abrir el libro que había entre sus manos.
Ella soltó un bufido, airada y se dio la vuelta, dispuesta a irse.
-Espera.
-¿Qué?
Él se levantó de la mesa.
-Es tu sitio, todo tuyo.
Ella se sentó mas tranquila. Pero no se fue, no se fue, se quedo, el, sentado en la silla de enfrente.
Ella suspiro.
-Te importa, quiero leer, tranquila, con mi chocolate.
Dijo ella levantando la taza azul con dibujos que la acaban de llevar, haciendo que la nata de por encima se balancease peligrosamente.
-No te preocupes, yo también quiero leer, tranquilo, con mi té.
Dijo señalando con una mueca su té. Ella le dio un mordisco furioso a uno de sus croissants, y centro la vista en su libro, tras varios minutos de pasar páginas y silencio, la acción se desató.
El, con un movimiento sinuoso y felino, acercó su zarpa a los croissants, entonces un movimiento rápido y furioso de ella se produjo, ella acerco su mano a la de él pero el alertado por la mirada furiosa y el golpetazo del libro en la mesa la aparto a tiempo
Haciendo que la mano de ella tropezara y que la suya propia empujase el chocolate hacia Océanne. Mientras, también caía también el té de él.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH.
-¿¡HAS VISTO COMO ME HAS PUESTO!?
-¡Y tu a mi!
-¡Yo no he ido a atacar nada tuyo tu ibas a por mis croissants!
-Lo hacia por el bien de tu salud.
Ella se levantó, chorreando.
-¡Gracias entonces por las quemaduras de tercer grado!
Jules también se levanto.
-Igualmente.
Dijo mientras examinaba el gran lamparón de sus pantalones mientras dejaba el libro en un punto limpio, encima del de ella.
-Vaya, parece que no somos capaces de llegar a tiempo al baño.
Dijo el soltando una carcajada. Ella frunció el ceño y luego se rió con el.
Entonces se fijo en el libro.
-¡Vaya! Dorian Gray, ¿en serio?
-Si, que pasa, es un clásico.
Ella levanto el libro de el y luego el suyo.
-Lo se, es uno de mis preferidos.
-¿En serio? Yo te veía más de “El diario de una chica loca”, portada extra rosa.
- Deberían petarte, muy, muy fuerte.
-Mmm... , si, no esta bien que digas esas cosas, no te pegan.
-Creo que voy a cambiarme.
-¿Vives cerca?
-Si, pero a ti eso que te importa.
-Que yo vivo a veinte minutos andando, no me dejarías ir a secarme o algo. Por favor.
Dijo Jules poniendo cara de cachorrito.
-... esta bien.
-¡BIEEEN!
Ella se giro y le dirigió una mirada asesina.
-Vamos meón.
-No quieras saber lo que te puedo yo llamar a ti.
Dijo el, y entonces se pusieron en marcha, riéndose.


Chocolate

P.d: Siento mucho la falta de tildes, no me funcionan T.T

jueves, 15 de abril de 2010

Aaron



Estiró su fibroso cuerpo, logrando que le crujieran hasta los huesos del oído, y se levantó perezoso, se miró al espejo.
-Si es que con estos calzoncillos de la bandera británica estoy buenísimo.
Se dijo así mismo, con esa sonrisa picara que siempre ponía cuando bromeaba.
Cogió unos pitillos caídos, tenia que lucir el calzoncillo, una camiseta de Drop Dead con sudadera a juego, estilo béisbol, y salió a la calle, con esa expresión suya de comerse el mundo.
Caminó por la calle hasta la parte dominada por los jóvenes en la ciudad, hacía días que había visto una camiseta que necesitaba, mas o menos, y no quería que se agotase sin tener una en su armario.
Entonces las vio, caminando ha paso rápido, dirigiéndose hacía él, dos chicas, una rubia, con cara de haber llorado, o algo así, “tal vez pueda consolarla..”, y otra, más bajita que la primera, con cara de malas pulgas, y una melena pelirroja enmarcando sus oscuros ojos castaños.
Pasaron a su lado sin ni siquiera mirarlo.
Candy!
Exclamó él con una incipiente sonrisa de sorpresa en los labios, la chica, confusa, se giró en redondo, junto con su amiga.
-Ah, eres tú.
-Bueno antes de que me sigas llamando tu, soy Aarón, pequeña pelirroja.
-Bueno, tú, ahora mismo no estoy de humor para hablar con nadie que no sea ella.
Comentó la chica con un mohín.- Y aunque estuviera de humor, no creo que una conversación contigo valiese la pena.
-Eres el “dulce” más arisco al que jamás me he acercado.
-Adiooos...
Dijo ella reanudando el paso, su amiga le dirigió una mira sorprendida y tras esto siguió sus pasos.
Y él se quedó allí, mirando como se alejaban.
-Sin embargo quiero probarlo...
Murmuró para si.



I love this sweet, is so bitter

domingo, 28 de marzo de 2010

Confusion



Val observó a Cathie que tenia la cara descompuesta, marcada por unas ojeras moradas debajo de sus preciosos ojos pardos.
Se rascó la nuca, algo confuso, y acto seguido subió la mano por su cabeza rapada.
No entendía la situación que se desarrollaba ante él. Transcurrían como imágenes borrosas e inconexas de una película de bajo presupuesto.
Ese no era un comportamiento corriente en ella, el la conocía.
- Cathie… -apenas sonó como un susurro. Notó como esta bajó la mirada y volvió a probar con su típica sonrisa socarrona y un tono de voz más jovial-. Se te ve cansada. ¿Demasiada fiesta ayer, eh?
Al intentar un posible acercamiento hacia ella, Candy se interpuso en su camino, echando miradas furibundas al pelele que ahora era su amiga. La pequeña pelirroja parecía enfadada y no estaba muy dispuesta a que diese un paso más, y mientras Cathie parecía en estado de shock, como si no oyera nada y no fuese capaz de emitir sonido alguno.
En ese instante, Val observó perlantes y brillantes lágrimas rodando por el blanquecino rostro de Cath. Notó una opresión en el pecho. ¿Qué le habían hecho a su pequeña Cath?
- Cath… ¡Cath! –comenzó a gritar, llamando la atención de algunos viandantes que pasaban en ese instante por ahí, que miraban su ropa , sus pantalones vaqueros rotos, y su chupa de cuero parda. Los ignoró, concentrado en la chica que tenia frente a él.-. Joder, ¿qué te pasa? ¿Alguien te ha amenazado? ¿Te han hecho daño? Como haya sido eso, pienso cortarle la cabeza y echársela a los perros.
Exclamó furioso. Intentó de nuevo un acercamiento, pero Candy lo separó con un pequeño empujón. La observó algo confuso y a la vez irritado.
- Val, déjala tranquila, ¿vale? –exclamó la pequeña, con una voz helada poco propia de ella-. Será mejor que te vayas de aquí.
La pelirroja comenzó a tirar de Cathie, todavía con la mirada baja y el rostro apenado. Val se encontraba desesperado, enfadado. “¡Joder!
- Tú no tienes derecho a decirme lo que tengo que hacer –este se adelantó a ellas y se interpuso entre Candy y su camino, parándola-, pequeño tapón pelirrojo.
Candy subió la mirada y Val apenas pudo quedarse más que mudo.
- Que-Te-Den. –le escupió la susodicha con palabras envenenadas.
Y, antes de que desaparecieran, echó una última mirada a Cathie, viendo como era arrastrada de entre sus brazos.
Se quedó ahí, parado en medio de la acera, con el viento azotando su piel y una opresión en su corazón.


sábado, 27 de marzo de 2010

Cassé



Los ojos pegados entre lágrimas y rimel, sol molesto en la cara, dolor muscular, sobretodo en el corazón, giro del cuello con cansancio, ganas de seguir sollozando, angustia y confusión en el alma.
Cathie se incorporó, sin ganas, sin saber aún que es lo que le ocurría a su cuerpo.
Se estiro como un gato, y se volvió a dejar caer en la cama.
Y, al volver a cerrar los ojos se le apareció otra vez la imagen, Val, esa chica, el dolor agudo en el pecho, parpadeó, y salió de la cama de un salto.
Pitillos vaqueros, negros, una camiseta color hueso, de tirantes, con un dibujo en negro, una chaqueta de algodón, con botoncitos, negra y las converse color crema. Se miro en el espejo de cuerpo entero, “desde luego lo que llevo puesto va con mi estado de animo” comento mirándose las ojeras, pensando en si esas enormes marcas quedarían tapadas con el maquillaje.
Tras varios minutos, largos, en el baño, arreglándose lo mejor posible, planchado de pelo, lavar la cara, rimel, sombra de ojos, línea, decidió que no podía hacer nada mas con su, esa mañana, agotado rostro.
Llamó a Candy, que aun seguía en la cama, y la insto a que se diese prisa, “¿Para qué?” pregunto su somnolienta amiga, “para ir de compras”, respondió, insegura de si realmente le apetecía, Cathie.
Tras media hora esperando a que se preparase Candy salieron a la calle ocn cara de muertas vivientes.
-Estamos preciosas.
Comentó con un acentuado sarcasmo Candy, mientras miraba sus pitillos grises perderse en el interior de sus anchas vans.
Cathie asintió.
-Si, por cierto, me gustas tu sudadera, es de adidas ¿no?, mola, tan moradita.
Agregó, arrastrando las palabras.
-Anda, pero mira que chicas tan preciosas me he encontrado yo por aquí.
Cathie levantó la cabeza con un escalofrío, frente a ella, con una sonrisa radiante, estaba Val.
-Hola Cath.



Don't Worry (musica de acompañaniemto...)

domingo, 28 de febrero de 2010

Unique

"No se cómo he llegado hasta aquí” Pensó Candy examinando al chico que tenia enfrente, indudablemente era atractivo, moreno, facciones proporcionales, ojos océano, pelo negro, alto, delgado pero fibroso, y esa sonrisa.

Esa sonrisa, “ esa sonrisa de superioridad y de soylomasguayquehayporestoslares, ¿cómo he podido caer, YO?” pensó, cabreada consigo misma, “esos malditos ojos me han hipnotizado”.
Con decisión se alejó de él, saliendo de la pista de baile, y buscando a alguna de sus amigas con la mirada. Le notó detrás de ella, pero no se giró para comprobarlo, agitó su melena pelirroja con decisión y se fue hacía la barra.
-¡Eh, Espera!¡¡Qué mosca te ha picado!!.
Ignorando una vez más se acercó a la barra, haciéndose hueco entre la gente tan bien cómo su pequeña estatura se lo permitía.
-Val, ¿has visto a alguna de estas?
-Eh,¿ por qué me ignoras abiertamente Ginger-Girl?
Escuchó prácticamente en su oído.
Se giro decidida, encontrando al chico de ojos preciosos, apoyado en la barra, con su nariz a pocos centímetros de la de ella.
-Te importa, estoy buscando a mis amigas.
-Pero..
-¡Val!
-Hola Candy, ¿qué te pongo?
Oyó un murmullo ronco a su lado. Se giró de nuevo hacía el moreno.
-¿Perdona?
-Digo que cómo es posible que alguien como tu se llame Candy.
-Eso me pregunto yo muchas veces.
Miró a Val decidida, este sonreía picaramente.
-Pues, Cath estaba por aquí hace...-Girándose prácticamente en redondo-...un momento, ¿dónde se ha metido?.
-Eso te estaba preguntando yo Val, da igual, déjalo.
Se empezó a marchar cuando una mano la giro en redondo.
-¿Se puede saber que te pasa en esa cabecita?.
-¿Qué?
-Por si no lo recuerdas, chiquitina, estábamos bailando hace un momento.
-Ya, pero luego me he dado cuenta de la semejante estupidez con la que estaba actuando han bailar con alguien como tú y he decidido irme.
-¿Cómo que “con alguien como tú”?
-Pues con un chico que se cree lo mas guay del mundo.
-Yo, soy lo mas guay del mundo.
-Ves, lo que te decía.
-Entonces ¿por que has accedido al principio a bailar conmigo?.
-Porque tus ojos me han hipnotizado.
Dijo ella colgándose bien su bolso-mochila, y yéndose hacia la salida, mientras el la miraba marcharse con una sonrisa.