domingo, 28 de febrero de 2010

Unique

"No se cómo he llegado hasta aquí” Pensó Candy examinando al chico que tenia enfrente, indudablemente era atractivo, moreno, facciones proporcionales, ojos océano, pelo negro, alto, delgado pero fibroso, y esa sonrisa.

Esa sonrisa, “ esa sonrisa de superioridad y de soylomasguayquehayporestoslares, ¿cómo he podido caer, YO?” pensó, cabreada consigo misma, “esos malditos ojos me han hipnotizado”.
Con decisión se alejó de él, saliendo de la pista de baile, y buscando a alguna de sus amigas con la mirada. Le notó detrás de ella, pero no se giró para comprobarlo, agitó su melena pelirroja con decisión y se fue hacía la barra.
-¡Eh, Espera!¡¡Qué mosca te ha picado!!.
Ignorando una vez más se acercó a la barra, haciéndose hueco entre la gente tan bien cómo su pequeña estatura se lo permitía.
-Val, ¿has visto a alguna de estas?
-Eh,¿ por qué me ignoras abiertamente Ginger-Girl?
Escuchó prácticamente en su oído.
Se giro decidida, encontrando al chico de ojos preciosos, apoyado en la barra, con su nariz a pocos centímetros de la de ella.
-Te importa, estoy buscando a mis amigas.
-Pero..
-¡Val!
-Hola Candy, ¿qué te pongo?
Oyó un murmullo ronco a su lado. Se giró de nuevo hacía el moreno.
-¿Perdona?
-Digo que cómo es posible que alguien como tu se llame Candy.
-Eso me pregunto yo muchas veces.
Miró a Val decidida, este sonreía picaramente.
-Pues, Cath estaba por aquí hace...-Girándose prácticamente en redondo-...un momento, ¿dónde se ha metido?.
-Eso te estaba preguntando yo Val, da igual, déjalo.
Se empezó a marchar cuando una mano la giro en redondo.
-¿Se puede saber que te pasa en esa cabecita?.
-¿Qué?
-Por si no lo recuerdas, chiquitina, estábamos bailando hace un momento.
-Ya, pero luego me he dado cuenta de la semejante estupidez con la que estaba actuando han bailar con alguien como tú y he decidido irme.
-¿Cómo que “con alguien como tú”?
-Pues con un chico que se cree lo mas guay del mundo.
-Yo, soy lo mas guay del mundo.
-Ves, lo que te decía.
-Entonces ¿por que has accedido al principio a bailar conmigo?.
-Porque tus ojos me han hipnotizado.
Dijo ella colgándose bien su bolso-mochila, y yéndose hacia la salida, mientras el la miraba marcharse con una sonrisa.



sábado, 27 de febrero de 2010

Douleur




Rimel, brillo, sombra, raya, vestido corto, ajustado, verde botella, leggins de licra, botines negros, pelo alisado, rubio, ojos pardos, sonrisa irresistible, lista para la noche.
Cathie contempló su reflejo en el espejo, orgullosa con el resultado, miró el reloj sabiendo que ya llegaba tarde, pero no importaba, todos lo sabían, ella llegaba cuando quería y creaba revuelo a su paso. Ella era única, por mucha imitadora suelta que hubiese, en el fondo solo importaban sus amigas, los chicos eran un entretenimiento de lo mas interesante, nada más.
Se colocó dos mechones del flequillo en su lugar y salió a la calle.
La noche, su lugar.
Entro en el local y busco con la mirada a sus amigas mientras la notaba que varios chicos la seguían ya con la vista.
-¿Y Océanne?
-Ni idea, debe de haberse ido.
Comento Ai.
-¿Esa es..?
-Si, es raro que este bailando con un chico como ese ¿no te parece?
-Es raro que este bailando, si se va Océanne, Candy suele irse también, no son chicas de discoteca, pero visto lo visto, el chico es algo alternativo, creo que es su tipo.
-Parece el típico descarado que se cree guay.
-No se, cariño, creo que me voy a buscar un buen rollo yo también.
Paseó por la pista mirando, entonces se fijo en la barra, “Val”, pensó con una sonrisa casi malévola, siempre era un chico con el que pasar un buen rato, guapo, extrovertido, era perfecto.
-Hola Val.
-Vaya, iba a comentar que había ante mi un ángel caído del cielo, pero creo que mas bien semejante cuerpo a salido del infierno, con el parece fácil pecar.
Ella enarcó las cejas.
-Sabes Cath, ese gesto siempre te queda muy bien.
El único que la llamaba Cath.
-No pretenderás que vaya con la ceja levantada siempre ¿no?
-Queda mejor surgiendo espontáneo.
En ese momento una chica surgió de entre la multitud y se inclino en la barra. Val, dejando a Cathie, se acercó a ella y la beso, con una sonrisa casi bobalicona en el rostro.
Entonces Cathie noto algo que nunca antes había notado, celos, dolor, y unas ganas horribles de desaparecer.
¿Qué la pasaba?


sábado, 13 de febrero de 2010

Vous et Moi



Cansancio, aburrimiento, asco, sordera, ceguera, humo, luces mareantes, pervertidos, lo de siempre.
Un trago más, esta noche es tan larga. Dolor de pies, siempre lo mismo.
Sonrisas, desconocidos aburridos y arrogantes.
Una mirada.
Entre los parpadeos alguien se acerca. No. ¿Él?. Imposible, Océanne pestañea, cansada.
-Hola...
Frente a ella Jules.
-Adiós...
Un suspiro, caminando hacia la puerta. Y el frío esperando fuera.
-Es extraño verte en un sitio así.
Con un respingo Océanne se giró.
-¿Me sigues?
-Teniendo en cuenta que este sitio no te pega creo que yo podría ser le que pregunta.
Una sonrisa afloró en Jules.
-Siento decepcionarte, estoy aquí por mis amigas.
Respondió temblando. La noche era muy fría, oscura.
La miró, a los pocos segundos lanzó su sudadera, quedándose él en manga corta.
Estaba caliente, y olía a él, a tabaco, y a aftershave, era na mezcla agradable, sin embargo ella no se la puso.
-Esto es un topicazo.
-A veces es agradable quedarse en lo que se conoce, ¿preferías los pantalones para que te los pusieses a modo bufanda?
-Creo que me quedo con la sudadera.
Respondió ella con una sonrisa.
-Deberías sonreír más, aunque no lo creas, te queda bien una sonrisa en la cara.
Dijo acercándose un poco a Océanne.
Mirándose en el silencio de la noche, con tan sólo un leve murmullo de la música del interior, sonrieron.


"Y así empezamos a caminar
Sabíamos que no podía hacernos daño
Y cómo el viento está llorando
Al amanecer brumoso por la mañana"

lunes, 8 de febrero de 2010

fête



Destellos de luz, buena música, gente, oscuridad, risas...
Este es su lugar.
Aarón bailando con una pelirroja, Lucas con una morena, Jules observa las caras entre las intermitencias de las luces, sonrisas, miradas.
Un baile con una rubia, pegados, juntos, sonrisas, caricias.
La boca seca, con un camino que se sabe mas que de memoria se acerca a la barra, ignorando hasta la que entonces era su baile, que ya esta con un moreno.
Gritos por hacerse oír, esquivando gente.
Por fin en la barra. Tal vez vodka con limón, tal vez un sex on the beach.
Un hueco en la barra, al lado de dos chicas, una rubia platino, la otra color miel.
-Dame lo mejor que tengas Valentine.
-Eso esta hecho colega.
-Hmmm... Hay buen ambiente hoy.
-No lo dudes, siempre. Te deseo buena caza.
-Yo a ti.
-No lo creas, yo, por el momento, estoy pillado, además tengo que atender.
Jules arqueó la ceja.
-¿Tú, pillado? En cuanto a lo de que estás de servicio prefiero no responder, todos hemos visto lo que haces en esa esquina en horario de trabajo.
-A veces apetece un poco de tranquilidad.
-No para mí.
-Hasta que aparezca la adecuada.
-Adiós Val.
Zanjó la conversación Jules con un gesto en la mano y yéndose con su copa.
-Eh!, ¡que esa me la tienes que pagar!.
Otra vez entre la gente.
Y entonces, entre la multitud, estaba Ella. Se acercó, ella no podía estar allí, no pegaba allí, se veía en el mohín de su boca, en sus ojos.