viernes, 8 de enero de 2010

Jules



No había nada que odiase mas que oír el ruido del despertador.
Siempre lo mismo, como una monotonía horrible de la que no se podía escapar.
Se levanta, echa los brazos hacía atrás para estirar los músculo y se viste.
Vaqueros pitillos caídos, vans de cuadros, camiseta marrón, un gorro si es invierno, y un abrigo o sudadera.
Pero Jules odiaba la monotonía, si en su día adía no había lago diferente sentía que no tenía sentido.
Girar el cuello, un lavado de cara para quitarse el sueño, gestos extraños frente al espejo para disimular el cansancio, y una aspirina para el dolor de cabeza.
Siempre había sido un chico tranquilo, por el día, y otro completamente distinto por la noche.
Tenía muchos amigos y cais escogía a las chcias, su fama era de poder conseguir a cualquiera, aunque, como otros tantos, a veces le gustaba exagerar.
Podía tirarse en cualquier parque horas, mirando a los transeúntes, a los pájaros, a los árboles...
Hoy no desayunaría en casa.
Se dirigió a la ciudad en busca de un lugar que le gustara.
Y lo encontró. Cálido, bonito, tradicional, y tranquilo.



1 comentario:

  1. sexy Ö
    aunque esa faceta de rompecorazones no me cae bien :/

    ResponderEliminar