jueves, 7 de enero de 2010

Océanne




No había nada que la gustase más que ir a desayunar a su cafetería preferida en el barrio más concurrido de París. El pequeño y tradicional rincón, escondido en le casco antiguo de la ciudad, la hacía volver a la antigua Francia.
El olor a baguette recién horneada y el aroma del café la relajaban.
Era una chica sociable, pero nadie la conocía de verdad.
Escuchaba pero no contaba, daba consejos pero no los pedía. En el fondo nadie sabía quién era.
Le gustaba quedarse muchas veces en casa, tal vez un clásico del cine, o fotografiar por la ventana cualquier cosa.
Cuando salía a la calle se arreglaba, sin embargo le encantaban las sudaderas masculinas y los jerseys anchos.
Para ella no había nada mejor que sentarse en el diván con un buen libro y un chocolate caliente mientras oía la lluvia caer.
Daba largos paseos por la ciudad y difícilmente cogía algún medio de transporte.
No había nada más que le preocupara que los animales y las personas que sufren.
Muchas veces acudía a los refugios de animales como voluntaria, y en muchas otras ocasiones acogía animales temporalmente hasta que les encontraba un hogar seguro.
Nunca se había enamorado, y por tanto, para ella ese sentimiento era inexistente, hasta el momento.
Aquel día estaba de buen humor iría a su mesa de siempre, en su cafetería de siempre y pediría lo de siempre mientras, entre pagina y pagina de “ La Mecánica del Corazón” miraría a la gente pasar por la empedrada calle.



2 comentarios:

  1. weee!! me gusta!
    ese nombre...me suena de algo...creo que de la historia esa de la academia que tenemos xD

    Habia cosas de Océanne que me recordaban a ti... =)

    TE QUIIIIEROOOO SIMOONCIA!

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  2. A veces me gustaría pasear por aquellas calles antiguas de Francia; en una mano una reliquía de libro y en la otra, una pequeña maleta de mano como único equipaje y recuerdos.

    Océanne is very interesting :)
    L.

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